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Fusarium oxysporum y F. proliferatum

Síntomas:

Comienzan amarilleando las hojas y espinas situadas en la base del raquis. La amarillez avanza por un lado del fronde (la hoja), llegando hasta el ápice y volviendo al raquis de nuevo por el otro lado.

Finalmente toda la hoja resulta afectada presentando un aspecto pajizo. Sobre el raquis se observa una línea con aspecto un poco aceitoso, que luego toma un tono marrón. Tiene una anchura no determinada y ocupa casi toda la linea del raquis.

Los frondes secos se van plegando sobre el estípite (tronco) formando una especie de “falda”. Se produce una parada en el crecimiento vegetativo. Deja de haber brotación nueva y los frondes nuevos no evolucionan.

A medida que avanza la enfermedad la falda aumenta y los frondes verdes disminuyen, hasta que se produce la muerte de la palmera.

Internamente se produce una mancha en la médula que se observa al cortar el raquis, transversal o longitudinalmente.

IMAGEN: Federico Laich y Lidia Jubera Hernández.
Unidad de Protección Vegetal. Instituto Canario de Investigaciones Agraria

Transmisión enfermedad:

Por daños en la raíz y heridas de poda. A través de herramientas pasan de unas a otras.

Control:

Evitar dañar la raíz con labores de suelo.

Desinfectar herramientas de poda con lejía u otros desinféctales

Evitar encharcamientos y excesos de riego (algo muy típico cuando se mezclan palmeras y césped)

Destruir los individuos afectados inmediatamente, para evitar la proliferación del hongo

EXISTEN OTROS TRATAMIENTOS PREVENTIVOS.


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